Filipinas en Japón: del entertainment a la prostitución

Introducción

En el 2004  el Gobierno de Estados Unidos publicó una investigación sobre el tráfico de personas en el mundo. Filipinas representaba el mayor grupo de afectados, estando la mayoría concentradas en Japón. En respuesta a ello, el Gobierno de Japón modificó la ley de inmigración en el año 2005, haciendo hincapié en Filipinas, con lo que se redujo la afluencia en un 90%[1]. En este trabajo vamos a explicar el inicio de ese tráfico de personas mediante la visa de entertainer y lo que ha representado.

¿Por qué se produjo tal emigración de Filipinas a Japón?

Las políticas de privatización, liberalización y desregulación junto a la administración y dictadura de Ferdinand Marcos llevo a Filipinas a altas tasas de desempleo y empobrecimiento. Se hicieron grandes inversiones de capital extranjero, que vino acompañado de turismo sexual[2].La Japan Airlines (así como Pan American Airlines) invirtió en proyectos de construcción de hoteles en Manila. En los anuncios de viajes y aerolíneas se enfatizó la disponibilidad de mujeres sumisas y dóciles para la prostitución. A la vez, la Oficina de Turismo de Japón abrió una oficina en Manila para organizar salidas en grupo[3] de carácter sexual[4] . La mayoría de locales a los que iban los turistas japoneses eran regentados por los yakuza[5]. En los años 80 después de una serie de protestas llevadas por un grupo de mujeres y la iglesia católica[6], la cantidad de turistas japoneses descendió. Por este motivo a partir de los años 80 el flujo de Filipinas/os que van a Japón aumentará considerablemente[7]. El motivo por que se produjo tal emigración a Japón, es porque trabajar en el extranjero fue, y sigue siendo aún ahora, una solución a la pobreza en las economías en vías de desarrollo.

Breve historia de la visa entertainer

En nuestro trabajo nos focalizaremos exclusivamente en las mujeres que entraban a Japón mediante el visado de entertainer. Este visado es válido durante seis meses, pasado ese tiempo han de retornar a su país y esperar seis meses para la obtención de un nuevo permiso.  En algunas agencias de talentos en Filipinas, además del visado les proporcionaban unas lecciones de canto y baile. En Japón son asignadas a discotecas o bares. Excepto el primer mes, generalmente hasta que no finaliza el contrato no se les paga el resto del salario, del cual se les resta del pago de los servicios de la agencia y del billete de avión. Su función principal será la del servicio al cliente: cantar, bailar, servir bebidas y karaoke. [8]

El número de Filipinas con visado entertainer fue aumentando gradualmente a partir de finales de los años setenta. En el año 2003 entraron 80.048 entertainers  y en el año 2004 fueron 82.741. Las Filipinas representaban más del 60% de visas entertainers en todo Japón[9].  La mayoría de mujeres que entran con el visado entertainer se ven obligadas a trabajar en condiciones que no estaban asignadas en su contrato, además sino cumplían una serie de objetivos con el cliente se les imponía una serie de sanciones económicas. En algunos casos las mujeres filipinas se han visto forzadas a ejercer de prostitutas[10].

En el año 2004 el Departamento de Estados Unidos publicó un informe en el cual japón pasaba a ser categorizado en la tercera categoría del Protocolo de Naciones Unidas de Prevención, Supresión y Castigo del Tráfico de Personas (UNTIP); dando un severo toque de alerta al país por considerar que no tomaba suficientes medidas para reducir el tráfico de personas. Ante tal advertencia de monitorización, en 2005 el gobierno de Japón  crea el Plan de Acción Nacional con el fin de combatir el tráfico humano con la penalización de compra y venta de personas (criminalizando toda forma de explotación) y endurece las condiciones para la contratación de entertainers. Por un lado exige a las solicitantes del visado demostrar dos años de estudios o trabajos previos como entertainer en su país de orígen, así como impone requisitos obligatorios a los establecimientos que quieran contratar entertainers extranjeras [11].

 

La importancia de los yakuza en el sistema de explotación de las filipinas en Japón

Según Jones (2010) los yakuza juegan un papel clave en todo este sistema sumergido a causa de sus amplias conexiones sociales, políticas y económicas.Dado que la política de Japón a veces peca de ambigua ha dado pie a la creación de una compleja industria sexual a base de corruptelas. Así, los salones de masaje, casas de baño, centro de imagen, etc. Suelen servir como tapadera para la industria comercial del sexo en un país donde la prostitución es prohibida por ley. Mientras se limite la referencia al coito en la publicidad de estos locales, dentro de los mismos se pueden ofrecer una gran gama de servicios sexuales[12].

Históricamente los yakuza han estado siempre dedicados al negocio del entretenimiento tanto en el sentido de juego y apuestas como de sexo y prostitución. Jones (2010) también explica como cogen el testigo y la experiencia que obtuvieron del control y gestión de los burdeles de ultramar durante la segunda guerra mundial (como las infames “confort women”). A finales de los 60 los yakuza empezarán a echar sus redes en el florecimiento del turismo sexual en Japón. Este tipo de turismo no será cultural si no estancias de pocos días con un itinerario centrado exclusivamente a ofrecer servicios sexuales.

Estos tours sexuales fueron primero realizados en Taiwán para después extenderse a Corea[13]. El turismo sexual alcanzó tal popularidad que incluso las grandes compañías aéreas de Japón lo anunciaban como actividad turística recomendada.[14]

A continuación, expandieron la industria del turismo sexual a Tailandia y Filipinas, donde muchas de estas de estas trabajadoras sexuales eran vendidas como esclavas por sus familias empobrecidas. Si bien los yakuza no controlaban directamente los negocios en estos países sí que es cierto que trabajaban con bandas criminales locales, las que a su vez sobornaban a políticos u otros líderes locales en el medio rural con tal de convencer a las familias de estas chicas. Asimismo financiaban muchos de los clubes frecuentados por japoneses en el extranjero.

Finalmente, a partir de los años 80 la industria del sexo empezará a recibir una creciente atención negativa por parte de colectivos feministas y católicos.Delante de la presión y la crítica recibida por el Gobierno, los yakuza decidirán cambiar de táctica, empezando a importar mujeres extranjeras para ejercer la prostitución.

Cabe señalar el generalizado grado de aceptabilidad que tiene el colectivo yakuza en la sociedad japonesa; visto con resignación, como un mal necesario, un crimen organizado que regule el caos y tenga bajo control el país. En este contexto de zonas grises y de ambigüedad legal, los yakuza incluso tendrán un papel no desdeñable como “bengoshi” abogados que pasarán cuentas, ajusticiarán litigios entre personas en sus áreas de influencia (ante la escasez, lentitud y encarecimiento del sistema de abogacía civil en el país)[15].

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Mujeres filipinas en el imaginario japonés 1970-90

En los años setenta las mujeres filipinas eran representadas en los medios de comunicación japoneses como “juguetonas, seductoras, engañosas y superficiales que se aprovechaban de inocentes y honestos hombres japoneses”.[16] En los años ochenta el cineasta Yamatani Tetsuo popularizó la palabra japayuki-san para nombrar a las mujeres filipinas que trabajaban en la industria del sexo en Japón. Este término hacía referencia a las mujeres de Asia Oriental, que vivían en zonas rurales empobrecidas, que se habían visto obligadas a sobrevivir mediante la prostitución mayoritariamente, bajo la influencia de las potencias occidentales y japonesas.[17] Se les pagaba con salarios mínimos, se les obligaba a quedarse en los lugares donde trabajaban, intervenían en sus asuntos privados y se les ejercía un control físico y psicológico. El término japayuki-san pretendía ser un juego de palabras con karayuki-san. Las karayuki-san, fueron mujeres japonesas de familias rurales empobrecidas que fueron llevadas a burdeles en el extranjero en los inicios del siglo XX. Ese término hizo posible que la sociedad japonesa aceptara a las mujeres extranjeras como la reencarnación de ese grupo de mujeres japonesas. Las japayuki-san y  las karayuki-san eran mujeres “que se habían visto obligadas a sacrificar su propia sexualidad por el bien de su familia y la modernización de su país”.[18] Un sentimiento que producía vergüenza nacional  y rechazo. Yamatani Tetsuo también describió a las mujeres filipinas como “un inodoro público conveniente” y sostuvo que eso era  “una realidad de las mujeres del sudeste asiático en Japón”[19]. También se publicaron números artículos sobre Filipinas las cuales eran retratadas como unas “prostitutas que eligen trabajar de noche para conseguir su propia ambición, y que engañan a los hombres japoneses para poder tener hijos japoneses[20]“.

En el año 1983 la Oficina de Control de Inmigración y Emigración de Japón (JICB), publicó el libro Kokusaika Jidai no Naka de: Shutsu-nyu koku Kanri no Shuhen, en el que se presentaba a las mujeres como victimas del tráfico internacional de mujeres llevado por las organizaciones yakuzas. Pero en el año 1987, la opinión hacia las mujeres extranjeras que estaban trabajando en la industria del sexo cambio radicalmente. El JICB publicó un informe que presentaba a esas mismas mujeres como un problema para la sociedad japonesa, que podía perjudicar la salud pública y la moral de Japón[21]. Desde ese mismo momento se produjo una cruzada contra los trabajadores extranjeros ilegales y legales en la industria del sexo, y se eligieron a las mujeres filipinas como objetivo conveniente[22]. También hay que recordar que muchos de esos funcionarios que trabajaban en inmigración habían sido acusados como corruptos[23].

El Ministerio de Salud también estuvo de acuerdo en la necesidad de ejercer mayor control sobre esas mujeres. Pues existía entre la sociedad la preocupación de un posible brote de SIDA que se relacionaba con las prostitutas extranjeras.  En  el año 1984, en una ciudad rural de Japón, las mujeres del sudeste asiático vistas como una fuente de enfermedades de transmisión sexual, se les prohibió el uso de la piscina pública.[24]

Mujeres filipinas en el imaginario japonés 1990-2005

En los años 90 las mujeres filipinas son descritas tanto como japayuki-san como Firipinjin hanayome, perfectas novias que encarnan la buena y vieja virtud femenina que han perdido las mujeres japonesas, y que se incorporan en los hogares rurales para formar una familia con japoneses[25]. Se produce por tanto una coexistencia de dos imágenes contrarias. Aún así, la imagen predominante de las mujeres filipinas es la asociada con la industria del sexo, que es distribuida y potenciada por los medios de comunicación[26]. Por ello en esos mismos años comienzan a publicarse y a crearse organizaciones de mujeres filipinas para cambiar tal imagen. Lo primero que comienzan a realizar es cambiar la concepción de que japayuki-san este asociado a prostitución, y delincuencia, pues aunque sea un trabajo con carácter sexual no tiene porque significar que haya relaciones sexuales[27]. En la investigación realizada por Nobue Suzuki de las 50 entertainers que entrevistó solo una de ellos mencionó que había realizado strip tease, el resto de mujeres se enorgullecían de haber sabido defenderse y valer sus derechos ante sus clientes y sus contratistas[28]. Además estos colectivos muestran que sólo una pequeña proporción de filipinas vienen a trabajar como entertainers en Japón.

En el año 1997 el 45% de filipinos tenía el visado de cónyuge o hijo, y el 20% tenían la visa de entertainer. También enfatizan que durante los años 1992 y 1996 el 32% de matrimonios internacionales eran entre filipinas y japoneses, ocupando de esta forma la primera posición como mujeres con marido japonés. Muchos de estos matrimonios son los que han realizado estos colectivos y han luchado por un cambio de imagen pública en la mujer filipina, por ser “despectiva y perjudicial para su familia”[29].  Terada Yasunori, un cineasta japonés casado con una mujer filipina, realizó un documental en el año 1994 que intentaba “retratar a los filipinos comunes y corrientes”[30], en contra del documental de Yamatani.

Uno de los colectivos que tiene mayor movilización es la Sociedad japonesa de esposas filipinas (JSFW),  que intentan mediante festivales, demostraciones de cocina filipina, simposios públicos y diferentes eventos proyectar su propia imagen como madres y amas de casa comunes.[31] El evento más importante es el que realizan en Navidad llamado Pamaskong Handog,en el cual se invitan a trabajadores públicos del gobierno japonés, prensa y al embajador de Filipinas. Se realizan una serie de actuaciones y espectáculos en el que se presenta a la mujer como una “buena esposa, buena madre”[32], y se recogen fondos para las zonas empobrecidas de Filipinas. JSFW van también a diferentes escuelas para concienciar a los estudiantes y cambiar la imagen de las mujeres filipinas, ante el desprecio sufrido de sus hijos en las aulas.

Testimonio: estudio de campo Naciones Unidas 2001

 Aunque anterior al informe de Estados Unidos sobre el Tráfico de personas que motiva al gobierno de Japón a endurecer el control y persecución de la entrada de inmigrantes filipinas con el visado de entertainment, este estudio de campo en el que se encuesta a veinte mujeres filipinas traficadas a Japón resulta ilustrativo de las condiciones en las que estas acaban en esta situación.

Todas las mujeres entrevistadas fueron engañadas y coercionadas para viajar en Japón con promesas incumplidas. Tentadas con grandes sumas de dinero y propuesta de trabajo fácil e inofensivo: camarera, cajera, hostess….

Son reclutadas en Filipinas a través de redes informales que tratan de ganarse la confianza dentro de la comunidad local para llegar a las potenciales trabajadoras a través de familiares y amigos. El estatus migratorio de estas mujeres les confiere una gran fragilidad y dependencia ya que la mayoría de ellas entra al país con documentación falsa y permanece a menudo con permisos caducados.

Una vez llegadas a Japón se les obliga a trabajar en tareas relacionadas con la industria del sexo para devolver la deuda contraída al costearles el viaje y la documentación fraudulenta necesaria. Para controlarlas y retenerlas es práctica habitual la substracción del pasaporte solo más llegar, así como la amenaza y ejercicio de violencia física y sexual o la retención del salario y de las remesas que estas mujeres envían a sus familiares en Filipinas. Ante esta situación precaria es práctica habitual recibir unos sueldos muy inferiores a los de otras trabajadoras del sector, quedándose la mafia con los beneficios que podrían percibir como autónomas. En promedio pueden cobrar un salario básico de unos 30.000 Y (233$) que en algunos casos puede llegar hasta los 60.000 (465$) o incluso 200.000 (1550$).

Otras prácticas negativas a las que son sometidas puede ser el control de su movimiento, así como la restricción de su comunicación.

El conocimiento y contacto generalizado de las encuestadas con funcionarios corruptos, especialmente en Filipinas (oficina de inmigración, departamento de asuntos exteriores…); y en menor medida Japón (policías corruptos que avisan a la en caso de redada del local); no sólo corroboran la complicidad de autoridades políticas para el funcionamiento del sistema sino que también explican el escepticismo de las afectadas a la hora de denunciar su situación a la embajada o consulado filipino y el miedo a contactar con autoridades japonesas que pueden deportarlas por su estatus legal. Así, se dirigen a organizaciones no gubernamentales en busca de suporte y ayuda.

El informe concluye con una serie de recomendaciones a los gobiernos de Japón y Filipinas que en el tiempo presente han ido aplicando de forma progresiva con una mayor regulación de visados, la financiación de refugios y asociaciones de víctimas afectadas, así como la comunicación del problema a nivel social.

Campaña de sensibilización del gobierno japonés sobre el tráfico de personas

¿Contradicciones?

Existen dos representaciones muy diferentes de las mujeres filipinas que han trabajado en la industria del sexo con el visado de entertainer. Según el gobierno de los Estados Unidos , la Unesco[34], varios estudios realizados y los medios de comunicación han presentado estas mujeres como victimas del tráfico de personas. Pero tanto en el estudio realizado por Nobue Suzuki[35], como por Nobuhiko Fuwa y James N. Anderson[36], han sido  presentadas como mujeres que han sido mayoritariamente bien tratadas, y que han retornado a Japón varias veces con el mismo visado. Por lo que tenemos por un lado unas mujeres que han sufrido violencia, violaciones y/o las han forzado a la prostitución y a actividades delictivas. Y a la vez unas mujeres, que han trabajado satisfactoriamente y que han contribuido y han sido el sustento del bienestar de su familia. Por lo que el cambio en la política de inmigración en el año 2005 produjo que unas 81.000 mujeres perdieran su modo de vida[37]. A la vez la tesis doctoral realizada por Fujeda Eri[38]nos dice que ambas realidades han coexistido, y que una parte de esas mujeres fueron abusadas y maltratadas, pero otra gran parte trabajaron en lo que estipulaba el contrato.

 

Conclusión

Es difícil afirmar cual de ambas visiones sobre la situación de la mujer filipina como entertainer es cierta.

Es posible que ambas realidades coexistieron, pero nos gustaría llamar la atención del estudio realizado por Nobuhiko Fuwa y James N. Anderson. En ese estudio, y en varios que hemos podido leer, comentan que la inmensa mayoría de mujeres que van a Japón no tienen conocimientos básicos de japonés, por lo que resulta harto complicado que puedan cumplir con el servicio al cliente que estipula su contrato. Si la duración del visado es de 6 meses con un descanso de otros seis meses, ¿cómo pueden mantener una conversación con un hombre, y mantenerle interesado, y que consuma bebidas y alimentos sino puede hablar su propio idioma?. Asimismo debido a la dificultad por acceder a fuentes de información de una industria alegal y opaca como la del entertainment y el sexo en Japón, es difícil realizar un apropiado juicio. Por ello recomendamos la necesidad de efectuar más estudios del caso.

Por último queremos mencionar que la mujer filipina es vista o como “prostituta” o “madre”, dos visiones que han acompañado a la mujer a lo largo de la historia, y que muestra como ambas posturas tanto por las organizaciones civiles como gubernamentales o los medios de comunicación no pueden salir de esa triste concepción que limita y denigra a la mujer.

 

Adrià Amor Pi

Nadia Carbó Mont

Bibliografía

Cameron, Sally y Newman, Edward Trafficking of Filipino Women to Japan:Examining the Experiences and Perspectives of Victims and Government Experts, United Nations Global Programme against Trafficking in Human Beings. UNICRI, 21 March 2000

Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon,

Fujimoto, Nobuki.Trafficking in Persons and the Filipino Entertainers in Japan. FOCUS March 2006 Volume 43. Asian-Pacific Human Rights Information Center.

Fuwa, Nobuhiko and N.Anderson, James. Filipina Encounters with Japan: Stories Beyond the Stereotype from a Pangasinan Barangay. Philippine Studies vol. 54, no. 1 (2006): 111–141. Ateneo de Manila University

Kaplan, David E. & Dubro, Alec. Yakuza: Japan’s Criminal Underworld. 2003. Berkeley, CA: University of California Press

Jones, Amanda. Human Trafficking, the Japanese Commercial Sex Industry, and the Yakuza: Recommendations for the Japanese Government. 2010.Cornell International Affairs Review.Vol.3.No.2

Parreñas Rhacel. Illicit Flirtations: Labor, Migration, and Sex Trafficking in Tokyo Paperback. 2011

Stop Sex Trafficking of Filipino Women and Children! http://gabriela_p.tripod.com/8-articles/990601_prose.html

Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA

 

[1] Parreñas Rhacel.Illicit Flirtations: Labor, Migration, and Sex Trafficking in Tokyo Paperback. 2011
[2] Stop Sex Trafficking of Filipino Women and Children! http://gabriela_p.tripod.com/8-articles/990601_prose.html
[3] En 1980 se calcula que 190.00 hombres japoneses realizaron turismo sexual en Filipinas. Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 50.
[4] Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 53
[5] Después de los años 60 la policía de Japón persiguió a los yakuzas, al ser identificados como los responsables de la mayoría de crímenes en Japón. En respuesta a ello, los yakuza decidieron marcharse y expandirse en el extranjero. Filipinas se convirtió en un centro donde dirigir sus operaciones de tráfico de mujeres, drogas y armas. Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 53
[6] Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 54
[7] En esos años no hay datos sobre filipinas que van con la vista entertainer. Aún así podemos apreciar que mientras en el año 1979 92,519 filipinas/os fueron a trabajar a Japón, en el año 1981 fueron 210.936 filipinos/as. Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 123.
[8] En algunos locales se les da una comisión por bebidas y alimentos, además de propinas. Suelen tener de dos a cuatro días festivos, siendo su horario exclusivamente nocturno. Generalmente van a Japón sin nociones de japonés. Fuwa, Nobuhiko and N.Anderson, James. Filipina Encounters with Japan: Stories Beyond the Stereotype from a Pangasinan Barangay. Philippine Studies vol. 54, no. 1 (2006): 111–141. Ateneo de Manila University
[9] Fujimoto, Nobuki.Trafficking in Persons and the Filipino Entertainers in Japan. FOCUS March 2006 Volume 43. Asian-Pacific Human Rights Information Center.
[10] Fujimoto, Nobuki.Trafficking in Persons and the Filipino Entertainers in Japan. FOCUS March 2006 Volume 43. Asian-Pacific Human Rights Information Center.
[15] Como referencia Japón dispone de un abogado cada 8.500 personas mientras que en Reino Unido esta proporción es de uno cada 900 o de 1 cada 400 en Estados Unidos.
Kaplan, David E. & Dubro, Alec. Yakuza: Japan’s Criminal Underworld. 2003. Berkeley, CA: University of California Press
[16] Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 60.
[17] Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 53.
[18] Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 54.
[19] Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA. página 3.
[20] Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA. página 3.
[21]Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 60.
[22] Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 63.
[23] Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 63.
[24] Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon, 1990. página 64.
[25] Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA. página 3.
[26] Un ejemplo de ello es la actriz filipina Ruby Moreno que es presentada como la estrella de Japayuki, y que se describe como una mujer que para poder mantener a su familia ha tenido que trabajar como entertainer, con todo lo que ello significa.
[27] Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA. página 3.
[28] Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA. página 4.
[29] Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA. página 9.
[30] Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA. página 15.
[31] Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA. página 16.
[32] Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA. página 18.
[33] Cameron, Sally y Newman, Edward Trafficking of Filipino Women to Japan:Examining the Experiences and Perspectives of Victims and Government Experts, United Nations Global Programme against Trafficking in Human Beings. UNICRI, 21 March 2000.
[34] Cameron, Sally y Newman, Edward Trafficking of Filipino Women to Japan:Examining the Experiences and Perspectives of Victims and Government Experts, United Nations Global Programme against Trafficking in Human Beings. UNICRI, 21 March 2000.
[35] Suzuki , Nobue.Between two shores: transnational projects and filipina wives in/from Japan.Department of Anthropology, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, HI 98622, USA.
[36] Fuwa, Nobuhiko and N.Anderson, James. Filipina Encounters with Japan: Stories Beyond the Stereotype from a Pangasinan Barangay. Philippine Studies vol. 54, no. 1 (2006): 111–141. Ateneo de Manila University
[37] Parreñas Rhacel.Illicit Flirtations: Labor, Migration, and Sex Trafficking in Tokyo Paperback. 2011
[38] Fujeda, Eri. Filipino women’s migration to japan’s sex industry: a case of transnational gender subjection. B.A., Tsuda College, 1987. M.A., University of Oregon,
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~ por diasporaasiaoriental en diciembre 22, 2016.

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