El modelo de integración étnico-cultural de Singapur

XABI MORENO

Un mundo cada vez más globalizado y con mayor libertad de movimiento o los refugiados que generan las guerras. Son ejemplos claros de que vivimos en un mundo donde, cada vez más, se tiende hacia una mezcla de culturas, religiones y etnias debido al desplazamiento de masas de población. En EEUU o en algunos países de Europa han empezado a emerger movimientos políticos de cáliz conservador cuyo propósito es poner barreras a una mayor integración. Sin embargo, debido a la irreversibilidad de esta tendencia, creo que es de mayúscula importancia estudiar distintos modelos de integración que nos ayuden a gestionar éste reto de la forma más justa y humana posible, generando las mínimas fricciones posibles y partiendo desde el máximo respeto y equidad hacia todos los colectivos.

La población de Singapur ascendía en 2013 a 5,39 millones de habitantes. No hay que perder de vista que Singapur es un archipiélago de 63 islas con una extensión muy reducida, aproximadamente de 718,3 km2. Debido a su reducida extensión y a su elevada densidad de población, muchos han empleado la denominación ciudad-país para referirse a Singapur. Singapur es, además, junto a Japón, uno de los países con una esperanza de vida más elevada del mundo, en concreto de 82,2 años. En sintonía con el resto de países más desarrollados de la OCDE o Japón, a esta alta esperanza de vida se le suman unas tasas de mortalidad (4,9/1000) y natalidad (1,19/1000) muy reducidas.[1]

Pirámide de población. Singapur, 2015. [2]

Si observamos la pirámide de población podemos comprobar que, precisamente debido a la cada vez más reducida tasa de natalidad, las masas de población más numerosas se sitúan en las franjas entre los 30 y 60 años. Las franjas que comprenden las generaciones más jóvenes son, en comparación, menos numerosas. Éste fenómeno se conoce como la pirámide de población con forma de diamante. Si la tendencia no se corrige, teniendo en cuenta la elevada esperanza de vida, es presumible que las masas de población que hoy están en edades para trabajar, se situarán en la cúspide de la pirámide cuya base será cada vez más endeble debido a la decreciente tasa de natalidad.

Debido a esta tendencia, Singapur se encuentra ante un problema evidente de envejecimiento progresivo de la población, así como con la necesidad de incorporar gente joven que sostenga su futura demografía. A través del siguiente gráfico podemos corroborar este hecho, y ver en que se ha sustentado el crecimiento de la población singapurense en las últimas décadas.

Evolución de la población. Singapur, 2013. [3]

Si observamos la franja correspondiente a los ciudadanos nacidos en Singapur, podemos observar que en la última década se ha mantenido en unos niveles muy parecidos. La esperanza de vida es cada vez mayor y la tasa de natalidad menor, compensándose hacen que la población autóctona se mantenga en número, pero envejezca en edad media. No obstante, el número absoluto de habitantes del país ha tendido a crecer cada año sin excepción debido a la incorporación de residentes permanentes y, sobretodo, no residentes. Este dato corrobora que la población de Singapur crece principalmente debido a la inmigración, acentuando la necesidad de tener un modelo de integración para los nuevos residentes.

A nivel étnico, la población de Singapur se caracteriza por estar dividida en tres grupos mayoritarios: han (74%), malayos (14%) e hindús (9%).[4] Dentro de estos tres grupos, tradicionalmente, se siguen distintas religiones como el hinduismo, el budismo, el islam o el cristianismo. En conclusión, estamos ante un claro ejemplo de sociedad multicultural que se sustenta a través de la integración de población extranjera.

La política económica de China y la relación que mantiene con los países de alrededor es también importante para entender el flujo migratoria de Singapur ya que una de las mayores fuentes de inmigrantes de Singapur es, precisamente, China. En la década de los 80 coincidieron unas políticas más laxas de inmigración en Singapur con un periodo de fuerte emigración en China, lo que supuso que muchos de estos ciudadanos se incorporaran al país.[5]

Conscientes de la necesidad integradora, el gobierno de Singapur ha desarrollado un modelo propio que intente aglutinar a todos los grupos bajo el mismo paraguas. Según la propia página web del gobierno:

“The successful integration of the different segments of society has created an atmosphere of mutual respect. In Singapore, it is not uncommon to find a mosque next to a temple, and marriages between people of different faiths and ethnic groups reinforce our unique social cohesion”.[6]

La elección de las palabras no es casual. En primera instancia, se menciona la “integración satisfactoria”, dando a entender que éste es, para Singapur, un objetivo ya cumplido. En segundo lugar, utilizan el término segmentos para referirse a los diferentes grupos que integran la sociedad singapurense. El término “segmento” hace referencia a fragmentos de un mismo todo, en lugar de utilizar un término que connotara más división entre los grupos. Finalmente, éste fragmento hace referencia al “modelo único de cohesión social”, dando a entender, nuevamente, que el modelo de Singapur funciona y que no se puede encontrar en otros países del mundo. Vemos, pues, que la visión que el gobierno tiene sobre su modelo de integración es si más no optimista y así lo transmite en sus mensajes institucionales. Es más, si nos dirigimos a la página web del Ministry of Social and Family Development, en portada podemos encontrar una imagen que encabeza del portal donde aparecen tres familias, cada una perteneciente a uno de los grupos étnicos mayoritarios, incluyendo mujeres que cubren su cabeza por motivos religiosos. Ésta imagen forma parte de un programa a través del cual se entrevista a múltiples familias para concienciar sobre el desarrollo de éstas en sociedad. Si entramos en el programa en sí, podemos ver como cada una de las familias ocupa el mismo espacio y las entrevistas tienen una relevancia equitativa. Es decir, no parece que se dé más relevancia a ninguna de las familias según su grupo étnico.

Sin embargo, esta imagen de concordia contrasta con la que se muestra en la página del Ministry of Culture, Community and Youth bajo el título de “identidad nacional”. En este caso, la imagen que encabeza la página web es la de dos niños claramente de etnia Han con banderas de Singapur dibujadas en las mejillas. Sí es cierto que en la misma página hace referencia a la memoria colectiva y a las distintas formas de “experimentar el viaje como singapurense”. No obstante, la imagen habla por sí misma y choca con el mensaje integrador que el gobierno promueve en otras instancias. Evidentemente, este es un nivel de análisis muy superficial y es necesario entrar más en profundidad en las políticas concretas del gobierno para hacernos una idea más concisa de la idea de nación que promueve. Sin embargo, nos ayuda a percibir cuáles son las dos caras del discurso. Estos son solo dos ejemplos que ponen de manifiesto los extremos del eje en el que el poder político se mueve a la hora de determinar su modelo de integración étnico-cultural. Por un lado, el discurso integrador que pone a todos los grupos en el mismo nivel bajo el paraguas de la nación. Por otro lado, la idea de que es la etnia mayoritaria la que debe sustentar el poder, aunque sea cubriéndose con un mensaje de aparente igualdad. Por ejemplo, si analizamos en manos de quién está el poder político del país, veremos que, aunque existe un proceso fuertemente meritocrático a través del cual los individuos pueden acceder a posiciones de poder dentro del partido político líder, este proceso está limitado círculos reducidos dentro de algunas escuelas de élite y familias concreta con conexiones con el poder. De este modo, se ha conseguido que el país esté gobernado casi en exclusividad por varones de etnia Han de clase alta.[7]

De todos modos, es necesario hacer una puntualización. Aunque a primera vista puede resultar que la etnia mayoritaria, Han, es un grupo unido, la realidad es muy distinta. Como se ha mencionado antes, una fuente constante de inmigración es China. Este hecho ha generado una división entre los ‘mainlanders’ (apelativo utilizado para definir a los inmigrantes provenientes de la China continental) y los individuos de etnia Han propios de Singapur debido a las diferencias culturales. Los políticos de Singapur son conscientes de estas diferencias entre los singapurenses y los “chinos de China”. En palabras de Lee Kuan Yew, ex-primer ministro de Singapur y líder del partido hegemónico PAP:

“China Chinese, their ways of thinking, their customs and their business practices. We found that although we are Chinese and speak Mandarin, we are different in our work methods and mental make-up. We are westernized in our system and working style. We do not depend on “guanxi” or relationships. Our standards and attitudes to the rule of law are completely different (Straits Times, 2009)”[8].

En primer lugar, llama la atención que se refiera a “nosotros”, entendiéndose “nosotros los singapurenses”, como “chinos”, en lo que es una clara forma de relacionar la identidad singapurense con la etnia Han. En segundo lugar, vemos como marca una diferencia entre los ciudadanos autóctonos y los inmigrantes a través de las diferencias culturales. Además, llama particularmente la atención que utilice algo tan intrínseco a la cultura china como el “guanxi” para marcar la diferencia con los inmigrantes de China, asumiendo además un perfil más “occidentalizado”.

Esta división dentro de un grupo étnico homogéneo es a lo que Nazry Bahrawi, profesor de la Singapore University of Technology and Design, hace referencia en un artículo que escribió para “Today”, un periódico de tirada nacional en Singapur, acerca de la integración cultural en el país. Según él, la inclusividad del multiculturalismo en Singapur es en cierta medida limitada debido a que el modelo de integración solo está pensado para respetar aquellas categorías claramente definidas como razas y religiones. Sin embargo, las culturas son más complejas. Muchos individuos de un grupo concreto puede que no construyan su identidad en función de etnia y/o religión, además de que incluso aunque así fuera, puede que los intereses dentro de un grupo minoritario no sean homogéneos. Por lo tanto, es difícil que se pueda hablar en nombre de una comunidad entera. Bahrawi opina que la multiculturalidad debe ir más allá de la imagen monolítica que define las culturas en función de etnia y religión y acercarse a otros colectivos como pueden ser el colectivo LGBT o transgénero.[9]

Por otro lado, algunos observadores externos creen que el modelo de Singapur, aún sin ser perfecto, es un modelo a seguir que incluso podría importarse en países como EEUU. Tom Benner, periodista estadounidense residente en Singapur que ha escrito para medios como Al Jazeera, Nikkei Asian Review o Japan Today, escribió un artículo para Fair Observer en 2016 titulado “Singapore’s Road to Multiculturalism” en el que defiende el modelo de Singapur como una aproximación hacia una mejor integración de distintos grupos étnicos y religiosos. El periodista defiende la política del gobierno de Singapur consistente en mantener cuotas étnicas en la distribución de vivienda pública. Según su parecer, “forzar” a las familias de distintos grupos a convivir en vecindarios evita la aparición de guetos y fomenta una mayor integración.[10] Lo que quizá Benner está pasando por alto es que forzar cuotas étnicas es conflictivo en dos aspectos. En primer lugar y remitiéndome a las palabras de Bahrawi, no todos los individuos utilizan la etnia o la religión para construir su identidad. El mero hecho de tener que calificarse dentro de una etnia para poder acceder a la vivienda pública ya supone una diferenciación, una barrera entre individuos de distintos grupos. Además, una política de este cáliz choca frontalmente con los principios liberales con los que se ha construido la democracia en EEUU. Solo en países cuyos gobiernos tienen un modelo más o menos autoritario podrían permitirse esta actitud paternalista de cara a sus ciudadanos.

Esta política de cuotas es la que el gobierno ha ido implantando en distintos aspectos de la sociedad. Otro ejemplo es el de los representantes parlamentarios, donde el mismo principio de cuotas se aplica, garantizando que una parte proporcional de los representantes se corresponda con los datos demográficos. Otro aspecto que requiere una mayor profundidad de análisis es la renta. Si la renta media de unos colectivos es menor a las de otros, podemos llegar a la conclusión de que, aunque no sea institucionalizado, existe un estigma sobre el colectivo con menor renta que le dificulta el acceso a posiciones laborales mejor remuneradas.

En conclusión, ¿es precisamente una actitud paternalista la que ha llevado al gobierno del PAP a establecer cuotas que lleven a la despolitización de colectivos minoritarios con potencial político[11] o existe realmente una intención de integración de las minorías? Presumiblemente ambas respuestas pueden ser correctas. Institucionalmente, la actitud que el gobierno presenta es la del respeto hacia las distintas culturas y religiones, pero podría ser que la visión que se emplea para categorizar y distinguir entre grupos sean muy limitadas. Además, si consideramos que, tal y como dice la página web del gobierno, que los matrimonios entre miembros de distintos grupos étnicos son cada vez más comunes, surge la nueva dificultad de categorizar a los descendientes, individuos a los que ya no se puede etiquetar dentro de una categoría definida.

[1] Department of Statistics of Singapore. 2015. ‘Demography Statistics’. http://www.singstat.gov.sg/

[2] Department of Statistics of Singapore. 2015. ‘Demography Statistics’. http://www.singstat.gov.sg/ Gráfico de elaboración propia.

[3] Department of Statistics of Singapore. 2015. ‘Demography Statistics’. http://www.singstat.gov.sg/ Gráfico de elaboración propia.

[4] Department of Statistics of Singapore. 2015. ‘Demography Statistics’. http://www.singstat.gov.sg/

[5] Hong, Liu. 2014. ‘Beyond co-ethnicity: the politics of differentiating and integrating new immigrants in Singapore’. Ethnic and Racial Studies. Volume 37, 2014 – Issue 7: Pages 1225-1238

[6] Singapore Government. 2017. ‘Demographics and Culture’. https://www.gov.sg

[7] Ortmann, Stephan, and Mark R. Thompson. 2016. “China and the “Singapore Model.”” Journal of Democracy 27 (1):39–48.

[8] Hong, Liu. 2014. ‘Beyond co-ethnicity: the politics of differentiating and integrating new immigrants in Singapore’. Ethnic and Racial Studies. Volume 37, 2014 – Issue 7: Pages 1225-1238

[9] Bahrawi, Nazry. 2014. ‘Is Singapore truly multicultural?’. Today. http://www.todayonline.com/singapore/singapore-truly-multicultural

[10] Benner, Tom. 2016. ‘Singapore’s Road to Multiculturalism’. Fair Observer. https://www.fairobserver.com/region/asia_pacific/how-to-overcome-racial-tensions-55645/

[11] Kween Fee, Lian. 2016. “Multiculturalism in Singapore: Concept and Practice”. K.F. Lian (ed.), Multiculturalism, Migration, and the Politics of Identity in Singapore, Asia in Transition 1, DOI 10.

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~ por diasporaasiaoriental en enero 12, 2018.

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